Sr. Don, Pedro Casanueva Urcullo, abogado de la Comunidad de Propietarios, María Díaz de Haro, 4, en Portugalete.
Por favor, no se olvide que en dicha comunidad somos tres, únicos, propietarios y los tres tenemos derecho a poder entrar en los elementos comunes sin que nadie impida el paso. Facilíteme copia de las llaves *(1) pedidas.
Querido,
Watson, como ves son las diez de la mañana y aún no tengo noticias de las
llaves ni han concertado la cita para hacer las catas, en mi casa de
Portugalete.
Ayer,
estuve en el piso de Portu. Unos vecinos me advirtieron que había vuelto a entrar gente. Ya sabes, Watson, el pueblo de a pie nunca me ha fallado y
siempre hay alguien que te informa. Cuando no son los jubilados, son los ex
compañeros de facultad y si no alguna ex alumna.
Pues
como te decía fui a Portu a verificar ciertas marcas para saber cuando habían
vuelto a entrar los habituales delincuentes de mi vida. Sí, habían entrado. Conmigo
vinieron dos profesionales. Quiero saber cuanto me puede costar las averías que
me han venido originando los destrozos causados por la obra del Hotel y por el
vaciado del piso segundo, llevado a cabo por el propietario, vecino y
arquitecto, Sr.Don, Joseba Bikendi Martínez Goiri.
¡No
veas en qué estado se encuentra la casa por dentro! ¡Pobrecita mía! Con lo
pimpante y preciosa que la había puesto nada más llegar. ¡Con lo bien cuidada y
respetada que estaba cuando se la compré al Sr. Don, Felix Barturen!…La fachada
un poco descolorida pero el interior guardaba con solemnidad su don. La
escalera perfecta. La alfombra que recorría sus tres pisos y camarote no
desprendía ni un solo hilo. Las ventanas con sus impecables cristales. Su
intimidad era como una obra de arte olvidada en
el tiempo paliducha, pero, invicta.
Y durante el recorrido del inmenso pasillo… sus vidrieras jugaban en picardías
con los rayos de luz que fisgones se filtraban por entre los verdes, granates y
amarillos.
Como
los propietarios del tercero, los hermanos Alberdi Terrancle no quisieron
sanearla, según lo expresado por el Sr. Don, Francisco Martín García, hermano
del de SURPOSA. Y como el, 2º, piso pertenecía a un familiar de la mencionada
familia que vivía, en Argentina y que
tampoco estaban interesados en adecentar la fachada. Les comuniqué que iba a pintar
la parte de fachada que me correspondía y, así, lo hice.
La
casa por dentro y por fuera se pintó y se arregló. Llené de flores el jardín y las ventanas y
aquel pequeño rincón, frente a la ría, se convirtió en intransferible jade. No
hay más que ver la foto de la casa que está al lado de la quema del *(2) Hotel.
Así, de solemne y conservada estaba, antes, de pintarla. Cuando se remozó no te
puedes imaginar, Watson, estaba… ¡Radiante! ¡Te sorprendería la cantidad de fotos que se han hecho de la
casa! Y es que la casa por si sola tiene muchas cosas que decir ¡y con lo guapa
que estaba ni te digo!
No
pasaron dos años de encantamiento cuando aparecieron las termitas de dos
patas…y el resto ya lo sabes…
Después
que las termitas han hecho de mi casa su privado termitero y han destrozado el
edificio por fuera y por dentro produciendo, en mi vida y economía, una serie
de ultrajes, asaltos a mano armada y acoso inmobiliario sin igual. Ahora,
quieren hacer catas, en mi casa. Catas a las que no me niego pero… ahora… catas.
¡Y que consté! Yo, solita, pagué cerca
de cuatrocientas mil pesetas a la empresa, Labein, para hacer las catas, en
casa y en el garaje, en su momento preciso, o sea, cuando se movieron los tabiques del edificio por efecto de las
obras del Hotel.
Quieren
hacer catas dentro de mi casa, y, para, tal fin, primero, los dos únicos vecinos y propietarios
han interpuesto una, nueva, demanda, en el Juzgado de Baracaldo y van… no sé
cuantas demandas y embargos ¡ya he
perdido la cuenta! ¡Me han arruinado las termitas! ¡Y, ahora, vienen a comerse,
también, mi casita!
Y
les estoy diciendo, de todas formas y por todos los medios, que pueden entrar,
en mi casa, para hacer las catas que sean necesarias cuando quieran ,sólo,
tienen que decir el día y la hora para que, yo, pueda desplazarme y estar, allí,
presente.
Como
es elemental, mi querido Watson… ¡no tengo más remedio que contarte lo que me
está pasando! Y sigo sin tener las llaves del garaje. Y aún no me han
facilitado las llaves del acceso a los camarotes. Y, todavía, es el día en el
que no he podido tomar posesión del tercio del camarote que está en la esquina
que da al muelle y el cantón.
Ayer,
fui a Portugalete, Watson, ya te había dicho que han rehabilitado la fachada y que
me han terminado de destrozar la casa por dentro. Han metido unas vigas
metálicas igualitas a las que encasquetó, en el piso, 2º, cuando el propietario
y arquitecto, Sr. Don Joseba Bikendi Martínez Goiri, le vació y tiraba los escombros por la ventana. Sí, por
la ventana del segundo piso, al cantón y sin proteger la fachada para nada. Sí,
Watson, sí. Fue cuando con una pala mecánica arrancaron la bajante fluvial. Sí,
sí y sí, arrancaron la bajante fluvial y los dos, únicos, vecinos y
propietarios, no mandaron reponer la bajante fluvial ocasionando todo tipo de
desperfectos, en la fachada y en mi casa por dentro. Sí, Watson, y al mismo
tiempo que arrancaron la bajante fluvial, en la misma pared, por dentro,
arrancaron la bajante de aguas fecales que era de hierro fundido y enormes dimensiones,
cuyas consecuencias acabaron de destrozar toda esa pared desde mi piso, hasta, el
garaje.
¡Cuánto
me acuerdo de Victorino Peláez Cagigas y de sus compañeros de fatigas! En uno
de los repetidos y denunciados abusos de
poder consentidos por los administradores de la Fundación Manuel
Calvo, por el ayuntamiento de Portugalete y cometidos por las obras del Hotel y la rehabilitación
interior del segundo piso. Victorino y sus amigos expertos, en cuestiones de construcción
para que, yo, pudiera entender cuales serían las posibles consecuencias de
vaciar el piso segundo, retirar columnas base y calzar con vigas metálicas la
estructura, me esbozaron un símil que no
daba lugar a dudas:” mira, Eva, si, a
una persona le pones un cinturón muy prieto muy prieto… ¿qué crees tú que la
puede suceder? Puede suceder que, en el mejor de los caso, se abra de piernas
y se mee… ¡Tengo la casa por dentro
completamente húmeda! y el garaje y
portal lleno de estructuras metálicas…
Y,
dicen que quieren hacer catas y les estoy diciendo que pueden venir hacerlas
cuando quieran que lo único que tienen que hacer es comunicarme cuando y estoy
esperando…
Sí,
Watson, pero, no temas por mí…Te acuerdas del Polifemo, la persona que durante
mi secuestro, en el hospital de Cruces, abría
y cerraba la puerta del cuartucho oscuro donde me metieron… ¿Te acuerdas? Que
la difunta, Carmele, la que vivía al lado de mi casa, en Portu, dijo se llamaba, Carlos y era médico del Hospital de Cruces. ¿No te
acuerdas? El que tiene la cabeza de
pepino y que es coloradote y tirando a rubio y que se me paseaba cada vez que,
yo, salía… ¿Te acuerdas? Pues, me
figuro, al ser elecciones, los termitas,
tendrán miedo que les prenda fuego al
termitero y ya me van mandando tres señales…
Hace menos de dos semanas, existe vídeo comenzó a rondarme, otro, Polifemo y digo, otro porque éste es más pequeño moreno y los ojos no los tiene tan dispares...Como, ahora, ya sé de que va el mete miedos...En una de los encuentros le canté una canción que decía....¡Dios es Cristo! No ha vuelto...
Ayer,
pero, mientras los especialistas calculaban los daños, en el interior de mi casa en Portu, y, yo, me ocupaba de esperar a
otras personas…en una de las bajadas por las escaleras hacia el portal… ¿a qué
no sabes a quién me encontré subiendo? Pues nada más y nada menos que a, otro, sucedáneo
de ésta vez no se parecía a Polifemo. Casi, casi, podría afirmar que era uno de
las cuatro personas que cuando estaba, en urgencias me sacaron, en volandas y
me encerraron en el cuartucho del Hospital de Cruces. Sí, Watson, en el
Hospital de Cruces, donde me tuvieron
secuestrada, casi, cinco horas para luego seguir con el secuestro de una semana,
en Zamudio.
Si…
quisieran las autoridades… todo lo que voy denunciando a diestro y siniestro se
podría investigar y aclarar pero… ¡Está
visto que son más poderosas, las termitas, sobre todo, las de dos patas! A todo
esto…Watson, ando buscando un cerdo…Cuando
veas alguno con label ¡Avisa!
*(1) Petición de llaves y cita para catas.
Correo, electrónico y fax: varios.
*(2)Quema del Hotel
María Evangelina Cobo Zaballa
Castro-Urdiales (Cantabria)