martes, 25 de enero de 2011

Y COMO YA ÉRAMOS POCOS...





Ya no teníamos bastante... 
con el desinfle de la burbuja bancaria, inmobiliaria y sus naturales consecuencias,  paro a todo aquello relacionado con lo artificialmente hinchado.
Ya no era suficiente con el  Financial&Economic&Trolls, la deuda, el rescate, la re contra deuda y  soportar a políticos españoles poniendo  a la madre patria como vulgar pelandusca.
¡Y como ya  éramos pocos… parió la iglesia!
Y yo que pensaba que, finalmente, la iglesia corregiría ciertos errores del pasado…después de los significativos actos públicos de contrición y votos de enmienda… ¡incluido el elefante en  Hong Kong! Cual no es mi susto de muerte cuando da a entender que la crisis de la familia cristiana la tiene, bla, bla, bla…
Empecemos por casa. La familia cristiana, como todas las familias, han tenido y tienen sus más y sus menos. Las guerras fratricidas con sus sangrientos cismas hicieron surgir del mismo tronco otras ramas. Y así las familias cristianas, están constituidas por católicos, protestantes, ortodoxos, coptos… con sus diferencias. La familia anglicana acoge, en su seno y bajo su doctrina, a todas las criaturas del señor nuestro Dios. Para esta familia de cristianos, el sexo no determina, la santidad ni la capacidad. Los curas se casan, las mujeres son obispas… Si  damos un repaso a las familias bíblicas, éstas  no están lejos de la actualidad, tómese la de un plebeyo o la de un patriarca. Caín mato a Abel. Abraham se casó con su hermanastra, (Cap. XX, 12 del Gén.), y tuvo dos concubinas. José, hijo de Jacob, fue vendido por sus hermanos…
Si a lo que se refiere, la iglesia, es  a la Sagrada Familia no creo que se pueda decir que, la familia cristiana, no sigue  el santo ejemplo. Son mil euristas, están casados y tienen un solo hijo. Su Herodes, no viene con un cheque bebé si no empuñando, la espada de guerra entre hermanos. Pero, como decía, un misionero, en tierras brasileñas, mientras me ayudaba a lavar la ropa: “Mira, la Santa Familia son José, María y el niñito Jesús, pero hay otras familias que son mucho más numerosas y son santas también. Las Familias Santas,  son aquellas que no reniegan de los suyos y los aman por encima de todas las cosas en el  mundo. Acogen y cuidan a sus madres solteras, recogen a sus alcohólicos, a sus desahuciados, a sus presos y  a sus enfermos”.
Aquel misionero no faltaba a la verdad. La inmensa mayoría de Familias Santas, en el mundo, están casadas. Pero quién constituye  el verdadero núcleo familiar, quién cuida de la prole, quien les da el alimento del cuerpo y del alma es siempre una mujer. Una mujer casada, apaleada, vejada y abandonada, a su suerte, por su cónyuge y por la miserable condición del ser. Una mujer que, en la mayoría de los casos, se hace cargo de hijos, nietos y de algún infeliz desamparado y si no, preguntárselo a la presidenta Dilma Rouseff.
La familia española no está en crisis. La familia española, como todas las familias en el mundo, está sufriendo la crisis provocada, fomentada y alimentada por los adoradores del Becerro de Oro.



María Evangelina Cobo Zaballa
Castro-Urdiales   (Cantabria)