viernes, 14 de febrero de 2014

CASTRO-URDIALES UN LORITO EN EL BALCÓN


Ana Luisa tenía un lorito...

Sentadito *(1)en el balcón
Silbaba cotorreaba
Winston... ¡todo un orador!
Cuando salíamos de las públicas
Era nuestra diversión
Fisgar donde los Figurines
Albardarnos en  serrín
Y preguntar desde la calle


¿Lorito quieres chocolate?
¿Sí?
¿Comooorrr? Chocolate…lorrrito…
Winston…norrr…


Cuenta  su dueña, Ana Luisa, que Winston preparó una…de las de lorito. Resulta que, el animalito estando en el balcón, decidió salir de la jaula a dar una vuelta…Pero, se ve que no supo volver a entrar y encaramado, en el techo,  se escuchaba al pobriño gritar desperado…Auxilioooo, auxiliooo, Veba…Veba…auxiliooo…Tanto  se desgañitó  que los vecinos alarmados fueron a buscar a Genoveva, la abuela, de Ana Luisa  que pronto vino en su ayuda.

*(1) 1954: C/ Santander. Esquina con  General Sanjurjo: La carpintería de, "Los Figurines". Primer portal, último piso. Genoveva, Ana Luisa Gorriarán, Ana Luisa Hurtado Gorriarán, su hermano y  Winston, el lorito.

1951/1953/Antes de que mis padres emigraran a Sao Paulo, Brasil,  vivíamos en un bajo, sin retrete, en la Plazuela. -Las necesidades vitales se hacían dónde Dios daba a entender…Afortunadamente, tanto, Don Alfredo, como María, nos socorrían- En el primer piso, morava, Don Alfredo, el párroco, el matrimonio, María, Juan y sus dos hijas. En el portal de al lado la familia de Tolino. En la Plazuela jugaba con las hijas de Juan y María y las mellizas de la familia Tolino.
1953/1956: Antes de mi partida para Sao Paulo, Brasil. Mis amigas de infancia estaban relacionadas con lazos familiares, escuela y las calles donde residí. El trayecto es entrañable, bello y se puede recorrer en un periquete. En la calle Ardigales, esquina con Santander. Mari Tina Abad, inseparable, compañera de pupitre, juegos y pareja, en el día del Domund. -Tenemos varias fotos juntas- En clase. Vestidas de chinitas. Después de la familia, ella, fue la primera a recibir noticias de mi nueva vida, en Sao Paulo. Hasta que mis padres no enviaron, a Mari Tina, una fotografía de la casa de Agua Fria, no paré de dar la tabarra- La foto me la regaló, Mari Tina,  hace poco tiempo. Estoy retratada, en el jardín con, Donald, un patito.  Mi primer animal en la tierra maravillosa-Frente a la casa de Mari Tina, solía estar, sobre el suelo, un chaval mayor. Las rodillas las tenia cubiertas con trozos de neumáticos. Se arrastraba y babeaba. Me acercaba le saludaba y, él, con ademanes de alegría, manifestaba todo su impedimento. Mari Tina, el chico, entiende… ¡Mira qué contento se pone! En aquel tiempo, Mari Tina, tenía un hermano que estudiaba en el colegio Barquin.
-¡Qué tesoro encantado es la plaza del Mercado!-
En la plaza del mercado, Rosa Blanca y Marisa Urrutia. Vivían en la Ronda. Esquina con Melitón Pérez del Camino. Sus padres tenían un puestecillo, al lado de mi prima, Juliana. Mi abuela, Flora, me esperaba, con la merienda, sentada en el espacio donde por la mañana vendía las hortalizas, Vicenta.
Cuando nos fuimos a vivir con, mi tía paterna, Antonia Cobo Peréz y Amado Fernández, en la calle Nuestra Señora, se ampliaron las amistades infantiles. Carmela y Merche Arozamena, vivían, en la calle Belén, al lado de la casa de la señorita, Ninita, La Pava... “la pava… la pava… tan rica como estaba después de bien cocida... después de bien asada…” El abuelo, materno, de Carmela y Merche, era portugués y así se le conocía, El Portugués. Carmela era rubia, rubia, rubia, el pelo liso… Y Merche era morena pelo negro y muy rizado.
Por la Correría, al lado de la tienda de mis tíos Amado y Antonia, estaba y permanece el bar, Mero. Laurita, hija de Celsa,  Maribel, la catalana, Haydée y otras niñas pululábamos entre arcos y callejas. Luego estaba, Merche, donde se vendía el carbón. Eva, “la del Caimán”, donde compraba el pan y llevaba a asar, las tarteras de peras y manzanas. Su padre, regentaba un pequeño taller de servicios varios…arreglo de bicicletas… ruedas… guaitiveras…Dicen que  fue su bisabuelo quien  llamó al mío, Juan Cobo Ruiz, Oso. Y como  “Osos”, se nos conoce. Pero… a cambio… ellos se convirtieron en Caimanes…



María Evangelina Cobo Zaballa
Castro-Urdiales  (Cantabria)