viernes, 22 de noviembre de 2013

LOS KENNEDY EN EL TUNTÚN




Hacía poco habíamos cambiado de casa y de calle, pero, seguíamos en el mismo barrio Santa Inês. La calle Judith Zumkeller era más ancha que la calle Ana de Barros. También estaba sin asfaltar y cuando llovía dejaba entrever el color rojo de su sedoso suelo.
La nueva vivienda estaba a continuación de una pequeña travesía que descendía hasta la nueva parcelación de terrenos. Los verdes y rojos  de la tierra desnudada se entremezclaban   En su esquina sobrevivía un pequeño emporio cuyo dueño era  portugués y se llamaba Manuel, como casi todos los portugueses de la época.
Sabia que las cosas iban mejorando…Mi padre trabajaba para el Dr. Jacob propietario de la Jais. Parece que fue ayer…A menudo  venía a visitar a mi padre cuando enfermó Era muy gracioso. “Jacob no entender”, decía,  “no  ser así”, “Jacob enseñar” y se ponía a cantar la canción que estaba cantando…Hava/ nagila/ Hava/ nagila/ Hava/ nagila/ venismejá/
Mientras cantaba  y fregaba  escuchaba lo que podía de las conversaciones que se cocían en la pequeña habitación que hacia de sala y dormitorio. No estoy muy segura  pero mi padre dejaba la empresa del Dr. Jacob porque había encontrado un puesto de trabajo,  en la General Motors. Más adelante consiguió un empleo, en Philips del Brasil donde llegó al cargo de director superintendente de ventas.
En esas estábamos cuando nos mudamos a la rua Judith Zumkeller. Las noticias de la nueva morada eran esperanzadoras, principalmente, porque no iba a tener que sacar agua del pozo. Me daba igual  si era bonita  como decían mis padres. ¡Más grande y luminosa que el adosado de Agua Fria!
Un casita de dos plantas, con jardín y quintal. Habitaciones individuales para todos los miembros de la familia. Dos baños con bañera y un sin fin de metros y huecos tenía la nueva aventura. Sí, porque para mí cada cambio era una nueva aventura. Un nuevo universo a experimentar y  donde sobrevivir. Pero,  lo que me importaba era que tuviera agua corriente, a poder ser, en toda la casa y que no estuviera lejos de mis amigas y, sobre todos los todos, no demasiado lejos del amor. Sí, el amor. Mi amor.
La casa estaba recién pintada. Las paredes blancas y las verjas de forja, puertas y ventanas en  azul, un poco más oscuro que el color de sus ojos. Era hermosota, llena de luz y movimiento. Me enamoré de las escaleras internas. Eran de mármol blanco y en caracol.La nueva vivienda por tener tenía ¡bodega y toda la mosca! ¡Una verdadera sorpresa! Abrías el grifo y ¡ya!  se hizo el agua…Años me tiré al cuidado del pozo, del agua y del artefacto que cuando se soltaba de la polea… ¡Adiós jarro…adiós vino…
Me tocó la habitación frente al jardín. Al lado de la ventana  un magnolio.  La verja rodeada de flores y en el centro plantas tropicales. Como de costumbre planté una madreselva…  No compartíamos pared con vecinos y había una escalera externa que daba acceso a la oficina y a la cocina. El quintal se dividió en huerta y corral. Pero,  Genaro, mi oca  mi añorada y querida oca no estaba. Tampoco estaba Linda ni Laika…

Genaro
El de los ojitos rojos
Piquito amarillo chillón
Blanco como la espuma
Blanca
Suave como el algodón
Y una travesura pendiente
En su tierno corazón

Echaba de menos a los  vecinos de la calle Ana de Barros, 8, habían sido unos años muy duros. Y aunque mi amiga Frida y su hermana Erika seguían   viniendo  a dormir a casa cuando mis padres se ausentaban, no era lo mismo. A la otra amiga del barrio de Santa Inês, Ana María y familia, la tenía a dos pasos…Doña Adelaida entre guisos…Don Antonio en el jardín…Rosa María jugando…Doña Irene…Junior…Walter…Carlinhos… http://mariaevangelinacobozaballa.blogspot.com.es/2012/06/festas-juninas-lembrancas-de-sao-paulo.html
Juntas seguíamos recorriendo la avenida Santa Inês  caminito a la iglesia de Mandaqui. Las tres estábamos enamoradas. Frida de Walter. Ana María de  Arnaldo y yo de mi amor.
Entonces yo  tenía quince años y él diecisiete…llevaba un buen tiempo enfadada porque no quiso entrar al cine dónde estaba mi hermano y no podía dejar a mi hermano solo…Era tiempo de preguntas al tendero… ¿Le has visto pasar? Era tiempo de carreras para ver su silueta montado en aquella bicicleta azul que corría como alma en pena… y mi corazón de tras con el *(1) tun tún… tun tún… tun tún…
Y cuando íbamos por el caminito hacia la iglesia y él pasaba…Ana María… ¿Ha mirado? Y…yo muy digna…y el corazón tun tún…tun tún…tun tún…Y cuando él y su amigo,  Sergio, pasaban delante de mi verja nuestros ojos no se despegaban y el tun tún…tun tún…tun tún…Eran mis quince años…Y en el aire Roberto Carlos http://www.youtube.com/watch?v=fCua7FVPnFM
La nueva vecindad parecida al anterior; crisol de razas y culturas, mezcla de América,  Europa, África, Asia…Según bajabas a la derecha. Una familia de rusos, Bety y creo que Katy… pernambucanos, baianos, portugueses, italianos, japoneses.
Según entrabas, a  la casa, por la derecha, una familia de brasileños con sus denotadas mezclas entre blancos y negros. Mientras vivíamos allí  nació André un bebé nacarado con unos ojazos negros como la noche. 
A nuestra izquierda una familia de italianos, Don Antonio y Doña Filomena con sus dos hijos, Luciano y Ana María. En la planta baja  un matrimonio de jubilados, Don Vicente y Doña María.
En frente una familia tan numerosa como la de Don Alejandro y Doña Alejandrina. La más pequeña, Eliana, era la amiguita de mi hermana, Marta. El trato y el cariño de Don Antonio y de Doña Filomena suplieron todas mis necesidades de afecto y de apoyo familiar igualito… igualito que en la rua Ana de Barros, 8.
Había cambiado el rumbo de la pobreza monetaria. Mi madre con mejor salud. Mi hermana crecidita y mi hermano, como no hubo manera de hacerle estudiar,  trabajando de pinche, en casa de unos japoneses,Takako, Shiguero y Susumo.
Mis padres contrataron a una persona para ayudarme con el trabajo de casa. Doña Lucía. Venía tres veces por semana y mientras íbamos acometiendo la colada y planchada me regalaba el alma de su tierra natal Bahia. Y juntas cantábamos…você/ já/ foi/ à/ Bahia/ nêga/ http://letras.com/dorival-caymmi/45590/
Por entonces estudiaba inglés en el Yázigi y alemán con el profesor Estanislao. Recuerdo el año 1963 porque recibí mi primer título. Fue en noviembre. Había conseguido estudiar lo que me dejaron estudiar. Nada más recibir el certificado les dije a mis padres que me gustaría localizar y visitar a la familia anglo-irlandesa. Aquella  que nos había acogido cuando mi madre estuvo enferma de muerte. Lo único que quería era enseñar a doña Maggy mi título de inglés.
Habían pasado años sin verlos. Seguían viviendo en La Parada Inglesa. Fue  un sueño. El matrimonio se emocionó al verme y cuando les mostré el certificado en lengua inglesa, más. El colmo de la emoción fue cuando  me deslengué,  en ingles  y  les repetí las cuatro palabras que me habían enseñado de la lengua gaélica. ¡Todos con  lágrimas en los ojos!
¡Fiesta! A elegir té, café o guaraná. -El único té que me ha gustado, en la vida, era el té con leche que, habitualmente, tomaba Mr. John.- Té… cómo el de Mr. Jonh y *(2) bread pudding. Su hija, Helen y su nieta Cristina no estaban. Wilson se fue con mi padre y los tres nos quedamos solos durante media tarde.
Ellos recordando a los suyos. Doña Maggy insistió en  que no dejara de practicar el inglés que fuera allí cuando quisiera y  me  regaló una revista en inglés. Me sugirió leer, en alto, uno de los reportajes que trataba de la familia Kennedy sus orígenes y su lucha. Aquellas imágenes me resultaron familiares. Eran las mismas que aparecían en las revistas que mis tíos, Amado y Antonia, enviaban desde Castro-Urdiales. Parecidas a las que en el instituto Yázigi, junto a su secretaria Darci, hojeábamos, curioseábamos y comentábamos Maria Tereza, Rui...y... mientras esperábamos entrar en clase de Mr. Francis. 
¡Jo, doña Maggy lo de importantes que son! Están en todas las partes… Sí, contestó, principalmente, en el corazón de  todo emigrante irlandés. ¿Solo irlandés? Bueno…en el corazón de todo emigrante añadió Mr. John.
No había transcurrido una semana y estalló el caos, el despropósito, la sangre a borbotones. ¡Habían asesinado al presidente John  Fitzgerald  Kennedy! Y el mundo se desbarató…tuntún…tuntún…tuntún…

*(1) Tun tún: compás acelerado del corazón
*(2) Pastel/dulce de pan


María Evangelina Cobo Zaballa
Castro-Urdiales   (Cantabria)