domingo, 27 de abril de 2014

AMOR QUE VIENE



Fotografía de: María Evangelina Cobo Zaballa


Apechuga con lo que viene cantando…Wa.
No sé si por lo del Tanineto y sus taninas…padres madres hijas y sobrinas…si por lo de los policías nacionales y municipales, Ojeda,  Baudet, Hugo, Lázaro, Joserra y label o ha sido por el listo del armario…
Que me han vuelto a dar la dosis de vente conmigo…
¡No, yo, no voy!
¡Qué no te lo digo a ti, miedoso!
Me tienes aturrullado…cada día te entiendo menos… ¡Por qué no te callas!
Porque quién calla otorga, Watson, y de otorgar ¡nada monada!
Morena…Ten por seguro que el inspector de Cruces es amigo de Carlos, “cabeza de pepino”, para que nos entendamos...y que está metido en tú  secuestro…Y que te quiere echar el guante…
¿El guante? Me da igual. Como si quiere echarme el calcetín. Lo que no voy a consentir es que esa banda de desalmados me esté controlando en nombre de quien sea. Si son policías como si son ministros. Si heterosexuales, como si son del KKK. Todos somos iguales. Y mi trato es de igual.
Ya…tú como la veleta…Y/ la / veleta/ y/ la/ veleta/ si/ el/ viento/ no/ la/ mueve/ ella/ está/ quieta/
Hala, toma y calla…Te acuerdas el episodio de Castellón…- al entrar, en el apartamento, sentí un temblor y un picor  espantoso. Fui corriendo a buscar ayuda para ver qué demonios era. Gracias, a las buenas amistades que mantengo vinieron y me dijeron que parecía como química para el tratamiento del cáncer…
¡Menuda bosta!
Pronto, Watson, cariño…archiva  y no te enfades…
Ayer, sábado,  estuvieron de ronda, los cuencas, familiares del ex sacerdote, chanclas. Por la mañana no pasó nada. Por la tarde, después de hacer el vía cruces  me acompañaron hasta el DIA. Salí, del hiper, y me fui a la tienda de Belmonte. Mientras, estaba dentro,  fuera se paseaban los acosadores del gremio, Ali Baba. Me fui a casa. Entré en el portal. Sin novedad. Al salir del ascensor,  en la planta  de mi piso, el mismo temblor y resquemor. Cómo la vez en Castellón, me atravesó pecho y  garganta. El corazón parecía que me iba estallar. ¡Están furiosos! Así acabaron con Jacinto.
¿Pero qué dices?
Perdices, Wa, que se quieren comer las perdices, cuanto antes, y les estorbo… del mismo modo  les estorbaba  el difunto, una vez de haber otorgado poderes y más que poderes a terceros.
¿Y cuantos poderes firmó tu esposo mantecoso?
Que yo sepa… en la notaria de José Graiño de Castro-Urdiales otorgó poder, sin mi conocimiento,  a Victorino, el socio de Conservas La Castreña y a Sr. Don  Pedro López Bengoechea.
¿Entonces, terceros sin tu consentimiento han hecho lo que les ha parecido? ¿Y cómo lo han aprobado?
Con el arte de la magia borrax. Y a ver si metes en el disco duro que…Yo, jamás tuve un esposo. Tuve un monstruo. Quería que me prostituyera…como  quería el hermano, del sobrino, del cónsul de México, Fernando Sombramala.   
¿Sabes, Watson, que durante mi vida  sólo he recibido un abrazo de amor? Es más, lo tuve que pedir. ¡No quería dejar este mundo sin probar el contacto del ser amado! ¡Ummm…Ummm! ¡En la nube para la eternidad!
¡No jojo!
Eso… tampoco…Trabajar y trabajar para mantener a  cocodrilos, caimanes, lagartos y lagartijas…
¿Y por qué no pruebas una sopita? ¡Nos haríamos millonarios!
A esos, ni metiéndoles en la catalítica… ¡que digo catalítica! Ni en el horno del obrador de Julita…
¿Qué Julita?
La que me dio pan sin pedírselo.
Ay morena…Los pequeños detalles dicen mucho de las grandes personas.
Si te puedo ayudar…
Ayudas…ayudas… ¡No quiero ayudas de nadie! Buena me ha salido la ayuda que me dieron…No te preocupes, Wa, desde los ocho años me he ganado la vida. Y, cuando no pueda pediré a las organizaciones públicas.
¿Y qué hace tú abocado?
¡Abocados anda! Estoy esperando a  que, el cara dura, conteste a los correos electrónicos que le he enviado…
¿Otro más?
Sí, Wa, pero no te olvides… tanto él como el resto de reptiles, lo gastarán tal cual.
¡Jo! ¡Vaya colección de cuatreros!
¿Y qué hiciste después del tembleque?
Quitarme la ropa y ducharme, pero, antes corté y guardé un mechón de pelo.
Watson, por si me pasara algo, imprevisto, junto con el testamento ológrafo, tengo depositados varios mechones y cortes de uñas. Los íntimos saben que no quiero que me incineren. ¡Ya me han tenido bien abrasadita los criminales!
Ya…entiendo…claro por eso la Azucena te marca el paso… ¿Es verdad que ante sospecha demostrada, cualquier persona puede pedir la autopsia?
Eso dicen…
O sea,  que me vas a dejar para siempre colgado…de un hilo…
¡Ni lo sueñes chocholo!
Creo firmemente en la existencia del espíritu. El profesor, Pimenta, me lo transmitió antes de fallecer. Y su presencia ha transmutado mi cotidiano calvario, en escuela de conocimiento trascendental. ¡Nos volveremos a encontrar! Besitos…



María Evangelina Cobo Zaballa
Castro-Urdiales   (Cantabria)