martes, 1 de abril de 2014

CASTRO-URDIALES: OLAVARRIA Y LA COMPAÑÍA




Watson…La de cosas que acontecen…el sábado pasado, no, el anterior, hacía un viento del demonio y llovía. Escucho un ruido, en el patín,  miro por la mirilla y ¡bam! a toda prisa subía alguien.
He pedido, por activo y por pasivo, al conserje, a la administración de la comunidad, por teléfono, vía e-mail, en persona que, por favor, me comuniquen cuando voy a tener personas, ajenas a la comunidad, pululando por el tejado. 

Bien sean obreros, personal de servicio, ascensores o  los que se ocupan, a petición del ayuntamiento, de liquidar  nidos de gaviotas.
Les he explicado que: desde que se construyó el edificio, hasta mí partida a Las Arenas, en la claraboya de acceso al tejado, había un candado. El motivo del mismo es muy simple y claro de entender. Desde el tejado el paso a los camarotes y a los últimos pisos, es casi directo. Les he comentado el episodio de Fuerza Nueva…Y que la denuncia se interpuso en la Guardia Civil de Castro-Urdiales…
Pues, como si cantara misa. Ni cierran el paso, ni avisan cuando van a subir. Lo absurdo del tema es que han instalado, por seguridad, barrotes en todas las ventanas exteriores, del edificio, que dan a los patines. Y  No te vayas a creer, Watson, que la seguridad se ha parado en el tercer piso. ¡Nononono! Los barrotes han alcanzado hasta los últimos pisos. Seguro, por lo del salto con pértiga… En cambio, por seguridad, dejan  llaves a troqué moche. La puerta de acceso no se cierra.  Nunca sabes a quién te vas a encontrar delante de la puerta de tu casa, en los camarotes o colgado de un andamio junto a tu terraza. No te avisan cuando van a subir al tejado. Cuando pasa la inspección de los ascensores. El por qué y el para qué de ésta gente alrededor del tejado.
A través de  la claraboya, Wa, se te puede presentar, en las terrazas de los últimos pisos, el rey de roma. Y que conste, he vivido, en Las Arenas, en una comunidad con más de ciento cuarenta vecinos, siete pisos y tres familias por planta. Mi piso era el último. El portero, Don José se ocupaba de todo menos de los jardines y de insultarte. Jamás he tenido ningún tipo de discusión. Ni con el conserje. Ni con la vecindad. Ni con la administración. Cuando había reparaciones, averías o tocaba la inspeccione del ascensor, el portero avisaba o la administración daba el parte correspondiente. El Sr. Don Rafael Mañeru puede confirmar lo que digo.
Resulta, Wa, que por el tejado hay un trasiego…Que si el ascensor…que si los pesebres…que si goteras, una vez…que si goteras, dos veces…que si inundación y  van tres…que si nidos de gaviotas…que si los cuidadores de los nidos de gaviotas…que si las gaviotas…que si lo que el viento se llevó…
¿No te parece, Watson, que son muchos pajaritos para un solo tejado?
Inocente que tienes la cruz en la frente y no la sientes…Me tienes…estoy… ¡So cacho tonta! Son los  de secadura... te están dando la secada… ¿no te das cuen?
Watson...Watson… no te embales y sigue archivando…
No sé la de veces que he tenido goteras.
¡También aquí, morena!
No te hagas el sueco…Watson ¡de sobra lo sabes! Estabas presente cuando se hicieron las fotos y nos visitaron los amigos de averías varias.
Sí, están que se van…
Nunca mejor dicho…Están que se van, nuestros ahorros, en derramas y contra derramas.
Mira lo que te digo, Wa, he conseguido sacar hasta el hilo de la administración… ¡Rediez!
Con los gremios de la Santa Asociación.
¡Pobrecitos! ¿Dónde van a sacar para comer? Es la crisis…
Pero… ¡Qué dices chalau! La crisis de la poca vergüenza y desahogo a costa ajena.
¿Y qué pasó con el que subió?
Que ¿qué pasó? Nada, tras él fui yo.
No irías con aceite hirviendo…que te conozco…
Lo del aceite…majo… fue para defenderme de los muchachos de fuerza nueva que subieron con Jacinto, pistola en mano, a las dos de la madrugada…
Bueeeno…Sigue con lo de pajarito en tejado. Si no me pongo a cantar, La marinera, como el periquito de Tamara…una…dos…
Estaba preparado para subir al tejado y no era un pajarito era obrero de la construcción. Le pregunté que hacía, allí. Me respondió que, durante el pasado temporal, el viento había levantado la cubierta  y que se tenía que reparar.
El temporal…el temporal… ¿no hace un mes que pasó?
¡Más de un mes! Y después hizo un tiempo de verano…
Y… ¿entonces por qué vienen a reparar el tejado cuando llueve y hace viento?
¡Eso le pregunté! También le dije que la cubierta hacia poco  se había cambiado…también…a ver si él era de la empresa que  la había instalado o del seguro de la misma. Me contestó que, no, que él  no era trabajador de Holabarria, que era del Silo o algo parecido y que trabajaba para la comunidad…
Y… ¿lo del hilo de la administración? Suelta hebra…va…
¡A ti te lo voy a decir, moreno! Para que me vengas a contar el cuento de la buena pipa…
¿Cuento de la buena pipa?
Sí, Watson, atiende… ¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?
Sí.
Yo no te digo ni que sí, ni que no, yo sólo te digo: ¿Que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?
Bueno…
Yo no te digo que  bueno, yo sólo te digo ¿Que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipa?
Después del treinta…No es un cuento, morena. Ya verás…bla…bla…bla…
¡Mecachis! Wa ¡para ya!
Yo no digo, mecachis, Wa, para ya, yo sólo te digo… bla…bla…bla…
¡Agua va!


María Evangelina Cobo Zaballa
Castro-Urdiales   (Cantabria)