sábado, 28 de junio de 2014

CASTRO-URDIALES: POLVO DE CHOCOLATE (1)



Fotografía  de María  Evangelina  Cobo Zaballa

Watson… ¡Marchando una de llaves! Quién/ tiene/ mis/ llaves/ matarile/ rile/ rile/…
¿Llaves? ¿Llaves? ¿Has descubierto quién las tiene?
Yo, no…han sido otros…Sólo tuve que dar indicios, ya sabes…ladrones y criminales que rodean mi vida. Tal como te dije, he cambiado de cerradura más de diez veces y siempre entraban… ¡Cuando  conseguí dar con la clave, no volví a cambiarla aún a sabiendas de que entraban! Al estar vigilada por los cuatro y el del tambor, no les ha sido difícil hacerse con una copia. Un golpe de teléfono a la ferretería. Un soborno en proporción… ¡y copia de llaves al canto! He comprado cerraduras en Laredo, Santander, Bilbao…y entraban. Fue después de la movida de Alejandrita,  Ángela Ona  y Dión, cuando intuí  que la derecha era no volver a cambiarla, seguir  pasos y pistas de los tres nuevos crápulas, y, comprobar sus motivos y procedencia. Tomé esa resolución porque, entre juicios amañados, *(1) abocados aprovechados, inundaciones, en Castro y en Portugalete,  provocadas, obras de rehabilitación orquestadas, derramas y contra derramas derramadas y el caudillo Rufila que no paga… El dinero se acaba. Y, yo… ¡Baje Dios y lo vea! Tenía el firme propósito de seguir investigando los hechos de  mi vida y denunciarlos aquí y allá. Lo que a cualquier mortal le costaría, X, a mi me cuesta XXX. Triplico toda documentación. Tomando a diario agua y ajos, adquirí conocimientos prácticos de los diferentes gremios y amistades que me habían estafado. Evaristo, entró en mi casa como pintor. Una vez de obtener  la información de casa, dejó lo acordado, sin terminar… Luego, el y su familia se dedicaban a dar vueltas alrededor mío. El pájaro procedía de la misma jaula encantada, allá, donde el socavón  deja su imborrable huella. Amiguito de la especialista en piel de oveja, nada más arribar a estos lares  se hizo con un negocio de construcción. El socio, incluido perro negro, llevan años controlando mis pasos, habitualmente, se pasean por la calle Ardigales. La mujer trabaja en Sol y Mar. Por cierto, doctora, tengo tan buena memoria que me acuerdo del nombre de tu nieta y eso que solo me lo dijo una vez… ¡Agua va! hazte idea de lo que he escrito de ti y de tus mañas…Así que ¡deja de mandar, a las niñas, a saber mis estado de memoria…! y le dices, al morito que…  El carpintero  que se hacía pasar por amigo y al que mandé, varias veces, cambiar de cerradura. No sólo daba copia de la misma sino que, el muy ladrón, pasaba horas sacando todo el engranaje de la puerta, haciendo ver que no se podía cambiar la cerradura de otra forma. Con el truco cobraba el doble. Son los típicos busca vidas, ni más ni menos. Se alimentan de la pasta de lo que proclaman ser. ¡Tanto montan, montan tanto que levanten la mano, el puño, o que vayan rezando! -Lo que habéis ganado con mi sudor y sangre lo tienes que gastar de la misma forma. ¡No os tengo miedo! ¿Qué pensabais que vuestras amenazas me iban a callar o hacerme olvidar? ¡Ja!-
Por favor morena…Dime quiénes entra en casa... ¡que les voy a meter un brazo por una manga! Te dije que andaban en el ordenador…que arreglaron un cable…que son conocidos…que te apartes de los que se te acercan…Y, que si entran, con la certeza de no encontrar a nadie dentro, es que, en el piso, hay algo que les avisa…
¡Olvídate de lo que puede haber dentro y, sobre todo, de meter un brazo por una manga! Watson…Son todos a una, algunos tienen dispositivo de guarda de seguridad privada…
¿De Seguridad privada? Pero, ¡qué dices!
¡Perdices, Wa! ¿De qué te escandalizas? ¿Cuántos sistemas de alarmas he instalado en casa?
Como no me lo digas tú, morena…
Unos tantos y siempre pasaba lo mismo. ¡Entraban!
¿Y no saltaba la alarma?
No, el dispositivo no saltaba. Llamaba a la compañía y me decía que estaba todo en orden. El caso, Wa,  es que, en Castro-Urdiales, después de llamar a la compañía,  también llamé a la Guardia Civil y les expliqué lo que me pasaba con los sistemas de seguridad. A mi casa se desplazó, un guardia. Revisó el sistema y los puntos  específicos, a saber, los sensores. Dio unos pasos de acá para allá. Abría y cerraba la puerta, volvía a repasar los puntos clave. A ojo de buen cubero, midió el espacio entre sensores y puerta y  dijo, no soy especialista, pero, por el espacio que han dejado, aquí,  puede entrar y salir quien quiera, sin que salte la alarma y a continuación me dio unas pequeñas explicaciones y recomendaciones.
¿Y tú no te distes cuenta de los sensores, cariño?
¿Qué, Wa, me lo dices con coña? ¡Qué voy a saber de sensores! Una delega en los especialistas. Visto lo visto, antes de mandar instalar o arreglar  voy a tener que leer un manual.
Y… ¿qué hiciste?
Tomar buena nota y no volver a instalar alarma.
Y de los guardas de seguridad privada que han entrado en tú vivienda…
Para que veas, Watson, la de bandidos que tengo a mí alrededor… ¡y todo por un polvo!
¿Polvo? ¿De chocolate?
¡Calla, tonto!
Resulta, Wa, que contoneándose, se hacia el encontradizo, un borono, de los que piensa que una es  de horizontal…

*(1)
http://mariaevangelinacobozaballa.blogspot.com.es/2013/06/bocados-y-bocadillos.html

Estoy en el Aula de Cultura Ordenador nº, 1.

(Continuará)

María Evangelina Cobo Zaballa
Castro-Urdiales   (Cantabria)