martes, 27 de noviembre de 2012

CASTRO, VIVIENDAS SOCIALES Y EXTRA PELOS







¡No te creas, Watson, que no me he dado cuenta, eh! Te estás volviendo muy cuco…
No te preocupes…en cuanto me dejen los malhechores del pueblo te voy a dar una buena pasada… ¡Que de lo que se como se cría! Y, aquí, por San Andrés el plato típico son los caracoles… no te digo nada…Y es que esos arrastraditos, cornutos y babosillos, en salsa de pimientos choriceros, con su toquecito de picante y unos tropiezos de jamón y otras delicatessen,  son de una sabrosura que se te olvidan todos los pecadillos cometidos, en tierra pública… ¿O no?
¡Que si tú eres sajón! ¡Ja! Todos somos sajones cuando no tenemos el sol, el disfrute y el buen vivir por los rincones. Y, si no pregúntaselo a los hijos de Thor que cuando aterrizan,  por estos recovecos, pierden el norte y el consejo. ¡Allá, tú,  si te los pierdes! Sepas que, los escargots, están de rechupete aunque, en francés, suene…ya sé. ¡Siempre metida en emes! Y, es que, a mí, además de darme vinagre…me dan emes y no salgo de un retrete cuando ya me han metido en otro.
Hablando de retretes vamos a retratar a los pokemonos. Sí, mira, Watson, en los pueblos cada oveja tiene un *(1) “agogô”, que es su titulo de procedencia y distinción. De un tiempo te dije que a mi familia, en Castro-Urdiales, nos llaman los osos por mi bisabuelo Juan. Según, mi querida prima, Eusebia,  a los ancestros de mi bisabuelo, Juan, en tierra de pasiegos, a mucha honra, les llaman los centellas. O sea, que, yo, tengo un abolengo que para qué, soy una osita centellante. ¡Mira tú que mote más bonito y elegante!
Como te decía,   pokemonos, se les llama a los hijos de la Lillium Martagon. De verdad que no lo entiendo, Watson…porque por herencia deberían llamarse, Lilliumnenses o Martagones, como sucede con los hijos de peluquín que se les reconoce por pelucos. ¡Vete a saber! Cosa de pueblos. El caso es que el otro día no debí de dar en el clavo.  Hoy, mal, llego a la barrera, me siento frente al quiosco porque, como  sabes, tengo un dedo del pié a la virulé y… Allí, estaba la pokemona, hija de la Martagona y prima de la Martagoncita, estafadora y explotadora como su primita.

-¿Martagoncita estás, ahí? Pues… ¡vete preparándote! que, si, Dios quiere llegaré a ti y delante de tu puesto de trabajo, me pondré a  pedir con pancarta que diga, la pequeña martagona, ha manipulado y estafado  ayudada por cuatro ladrones del sindicato del ojete, airado y ventilado.-

Y, me pregunté… ¿para qué me manda, la Lillium, a su pokemoma? En algo me debí de equivocar… ¡Y, tanto, las viviendas sociales! Ya, me parecía a mí que, esa caracola oriental, estaba soltando demasiada baba por papá siendo de dominio público. Pensé…debe de estar  resbalosa  por lo de las viviendas sociales. Como dicen los castizos, dime con quién andas y te diré quien eres.

- Al igual que su primito el Excmo., e Ilmo., el ex alcalde, el padre del otro ex alcalde, una ex concejala, el hermano de otro ex  concejal y vete restando que va a ser que los, Juan Palomos, se brindaron viviendas sociales antes de comerse el lomo-

La Lillium bendita del Señor ha conseguido que, en el ayuntamiento de Castro-Urdiales, sucediera con lo social y público la multiplicación de los panes y los peces. Y, sus  pokemonitos se han llevado del sorteo, hasta, el cesto de las viviendas sociales, así,  reza  el BOC… Pobriños, andan muy cortos de haberes y como desde niños hacen muy bien sus deberes a contra pelo, pues, entre tanto peluquero les han regalado  una de pelucas, a lo Marin Marais… que de seguir, con esos rizos, van a acabar sofocaditos…como se les acabe la selecta y distinguida clientela, en permanentes.
Camino dos manzanas y la cuñada de la Juanita Banana, pretendienta, antes que finara el finado, a sentar precedentes, en gusto de varón solitario. ¡Ja! ¡Vas de culo morena! Y… ¿a quién veo, en el bosque? A una mosca cantando, Mariví/ el culo te ví/ y como era de noche/ no lo conocí/… ¡Tú hija estaba, en Cruces sí! Y, vosotros reunidos, en Secadura intentando disecar mi piel de osa. Que el, Watson, sabe más que lo que muestra…
Sigo caminito y quién viene, a mi encuentro, silbando…Te dije, Watson, que solo me faltaba denunciar al monaguillo… ¡Le tengo!  
Pero… como decía, Leoncio, mañana, más… que resultó ser mas menos… ¡Y, menos del dinero que teníamos y que ahora no tenemos! ¡Caracoles!
¿Qué, Watson, sabes quién es el mozalbete? No le pierdas de vista…seguro le encuentras dando de comer a un cerdo con label…¡A por ellos que son muchos ...pero... cobardes!

*(1) Agogô: campana, gong, en Yoruba

María Evangelina Cobo Zaballa
Castro-Urdiales    (Cantabria)