sábado, 3 de noviembre de 2012

EN EL CEMENTERIO DE CASTRO-URDIALES







Pues... como te iba contando, Watson. ¡Las vacaciones en Estados Unidos fueron toda una aventura! 
Ni por lo más remoto creí que de verdad me habían tomado por espía rusa, ¡con lo que largo! Mi memoria recogió pequeñas pinceladas de  suposiciones que estuvimos barajando.
Una, era que a la organización  no les gustó mi directa intervención para solucionar el problema que estaban padeciendo los tres alumnos con las familias de acogida. De cualquier modo no me arrepiento. Cumplí con la promesa que había adquirido con sus padres. Cuando vi que el responsable daba largas,  expliqué al grupo de familias de acogida lo que estaba sucediendo y  pude constatar, con sorpresa, como de inmediato dieron solución.  Se reunieron se organizaron y solidariamente acogieron a los tres estudiantes, en sus casas, sin esperar a que malgastaran sus vacaciones y llevaran un recuerdo nefasto de su estancia en territorio norte americano.
Otra, era que una de las responsables de la organización  sintió  peligrar su puesto de trabajo.

-Mi carácter es de naturaleza optimista y social. La integración, en mi familia americana, fue directa y sin reservas. Me dejaban hacer y deshacer. Cuando, Linda, se iba a trabajar tenía a su hijo y a su hermana que vivía al lado. Comía y bebía lo que me daba la real gana. Conocí a todo su entorno de amistades. Dormía en una cama que parecía flotar y yo estaba en las mismísimas nubes. ¡Había tomado la decisión de trabajar en América! Sus gentes y sus paisajes me recordaban a mi querido Brasil-

Probablemente, no vio con buenos ojos mi interrupción y la maravillosa integración en los núcleos familiares de los alumnos. Pude que, no estuviera acostumbrada a que una tutora se preocupaba de saber si los alumnos estaban bien, si necesitaban algo. Tal vez, al saber que me pasaba el día tomando notas de las costumbres y pareceres del entorno… ¡Ya sabes, Watson, la manía que tengo de anotar y rimar!  
Después de cumplir con mis obligaciones, me pasé los primeros quince días preguntando e investigando qué posibilidades de trabajo tenía. Era cierto. Existía  la oportunidad de dar clases durante los tres meses de verano o durante un año. El sueldo se triplicaba. El alquiler de un pequeño apartamento frente al lago, Michigan, costaba la mitad. La comida a la par. El seguro de salud español. Y, si me decidía  estar por un tiempo, en América; cuando volviese a España tenía los derechos del emigrante retornado.  ¡Mi sueño americano!
Y como en el cuento de la lechera eché cuentas. Solicitaría una beca para dar clases en verano. Al tiempo que trabajaba tendría la posibilidad de investigar  sobre mi tesis. Practicaría el inglés que buena falta me hacía y ganaría un buen dinerito que nunca viene mal...Quizás, incluso podría rehacer mi vida sentimental…Y es que  por las calles de Milwaukee… ¡Se paseaban unos especímenes…unas mezclas…unos cuerpos…¡que te hacían perder los sentidos!
Así, de bien e ilusionada estaba hasta que pasó lo que pasó... que como tu sabes, Watson, no tuve certeza de quién había tejido los hilos de mi desgracia. Las conjeturas bailaban por el aire del entendimiento pero…siempre faltaba una pieza… ¡El Excmo., e Ilmo., Gaetano Lo Coco Cortázar! Solo cuando encontré los papeles tras  la muerte de Jacinto Lococo Cortazar, el puzzle se resolvió. ¡Porco! ¡Porco! ¡Porco!
Mrs. P., me lo había insinuado…Mr. Bob, frunció el ceño cuando le conté que en una  de las excursiones  me había encontrado con un grupo de sicilianos…y que estuve hablando con ellos… Me dijo bien claro, aquí puedes hacer lo que quieras pero hasta que no tomes el avión de vuelta… ¡ ni se te ocurra salir de casa y menos hablar con nadie! ¡Qué re contra córcholis iba a salir de casa ni hablar con nadie! Si estaba como Alicia en el país de las maravillas… ¡ora, lo veía todo muy grande… ora, me parecía todo muy pequeño!
Ni por la imaginación se me pasó pensar que corría peligro de muerte. Si, aquel grupo de familias americanas no se hubieran opuesto a la orden que la empresa había dado de volver sola. Si, aquella gente solidaria no se hubiera hecho cargo de mi persona. Si, no se hubieran preocupado de mi seguridad.  Hoy,  estaría criando malvas.
¡Qué diferente hubiera sido mi vida de haber podido realizar mi sueño americano! Porque tú sabes, Watson…vendieron y se repartieron  mis bienes gananciales, en 1992. Una de las personas que amasó y se benefició del robo fue el magistrado, familiares y amigos.  Y,  desde entonces tengo a el Excmo., e Ilmo., Gaetano Lo Coco Cortázar, y los suyos, dispuestos a chuparme los santos huesiños. Y, como la familia ha aumentado y viven de cine, gracias a lo mío… ¡imagínate como me tienen! Rodeadita. Presa en mi propia casa. Y custodiada por la corrupción y el crimen organizado.
Lo que son los recuerdos y los espíritus queridos…Tenía intenciones de nombrar a unos cuantos descerebrados que vinieron a hacer  la ronda, en el cementerio. ¡Ni en el día de Todos los Santos me dejan en paz!

- Allí estaban a la misma hora y en el mismo lugar. Durante el camino. En el cementerio. Unos  arriba. Otros abajo, La seruguina y su marido con label. El Sol y la de los muebles. También, quería recordar como la familia cromañon sigue turnándose… ¡Ah, y el Olabarria! Sí, el que está casado con una que fue sirvienta de la hermana de Jacinto. Sí, sí, la que hace parte de la empresa, Conservas la Castreña., sí y sí. La empresa que merced a que uno de sus miembros y socio, Victorino, tenía un poder a nombre de Jacinto Lo Coco Cortázar, hizo, deshizo y se forró el riñón con parte de mis gananciales. Sí, el cuñado del Chuchín. Sí, sí, aquel que tuvo no sé que enredo con una menor, en la fabrica. Sí, el mismo que tal viste y calza. Sí, el que junto con amiguetes  se dedica a rodearme y  son miembros del Cierbanato y  hacen parte y reparten... en el  sindicato del tato-

Watson, eres testigo…y ya que estamos en día de difuntos…  te doy el don de convertirte, en  convidado de piedra… ¡era eso lo que quería contar con pelos y señales! En cambio, pensando, en las personas queridas que no tengo a mi lado, en las que me quisieron como si fuera parte de su familia y se preocuparon por mí…Carmen…Luisa…Amparo…Florencio…Raquel…el profesor Pimenta…Juan, el galleguiño…el Sr. Tertuliano…Sr. Antonio… 
Y pasando por lo que estoy pasando… Y lo que me advirtieron… Irremediablemente, me vino el recuerdo de  la familia P…Y el de todos aquellos que hicieron posible que viviera para poder contar y denunciar lo que me han hecho y siguen haciéndome los desalmados.

* Don Juan Tenorio


María Evangelina Cobo Zaballa
Castro-Urdiales   (Cantabria)