miércoles, 28 de mayo de 2014

CASTRO-URDIALES: VALENTÍN UN BUEN AMIGO




Uiii…Wa…lo que se me olvidó de contar…
Entiendo, te ha conmocionado  el resultado de las elecciones.
¡Qué va! El runrún estaba servido…si los corruptos creen que pueden seguir timando, a los paganinis, van muy mal encaminados…y, si no han escuchado la voz del pueblo es porque están sordos. No vale con encerrarse en el redil y marcar a las ovejas. Hay que pensar como oveja, sentir como oveja, oler a oveja… Y sobretodo… ¡Vivir cómo oveja!
Eso, morena, me suena a  sermón…
Puede… ¿y qué?
Que sueltes el salmo que tienes amarrado al macho…
Escucha, Wa, pero, que no se te ocurra decir nada a nadie. ¡A naide! –así decía, Quiteria, una conocida calé que vivía cerca del palacio Ocharan. “Naide, tiene derecho a meterse en mi vida ¡Naide!”
Vale, no se me ocurrirá…
Recuerda cómo, el sábado pasado, en el supermercado, recrearon sus cuerpos serranos,  Juan y Pínchame. Sabes que no tengo más remedio que hacer el mismo recorrido  de regreso a casa. Pues bien, al girar la esquina, entre la calle, Juan de la Cosa y Ardigales, veo de refilón un rostro conocido…
No me dejes en ascuas, anda, desata la lengua…
Era Valentín.
¿Valentín? ¿Valentín? Ah…ya…el amor… ¿Qué te dije?
¡Qué amor ni qué niño muerto! El amor no viene con el santo se lleva dentro. ¡Jope! Pareces tonto, Watson…
¡No más que tú, morena! Si no me explicas quién es el tal, Valentín, ¿cómo lo voy a saber?
Vale, vale…Valentín, era un amigo de Jacinto. Uno de los catorce  que subieron, a mi casa, a las dos de la madrugada.
¡Uyyy…! Te avisé morena… ¡Uyyy…!no se te puede dejar sola… ¿Y qué hiciste?
Que, ¿qué hice…? girarme e ir a habar con el. Nunca había tenido la oportunidad. Y, salvo la madrugada aquella…Jamás le he vuelto a ver alrededor mío o seguir mis pasos. Estaba con su pareja. Me dirigí a él y sin titubeos se paro. Nos tratamos como lo que somos personas civilizadas, respetuosas y educadas. No hubo ni una  mala palabra ni un  mal gesto. Aclaramos nuestras posturas y nos prometimos reanudar la conversación. Tiene intríngulis, Wa, Valentín es nada más y nada menos que  el compañero de la nieta y heredera de uno a los que la familia, Lo Coco Cortázar, usurpó sus legítimos derechos. Sabe mucho de ciertas familias. Me confirmó  lo que Jacinto había dejado escrito. Jacinto necesitó ayuda para vivir y el único que le ayudó, desinteresadamente, fue su amigo, Valentín, cosa que le honra.
¿El potiti? ¿Al que tú tenias tanto miedo?
En aquellos lodos, Watson, miedo no, precaución… No por mí, por mis hijos. Corría el riesgo de perderlos. Soy prudente. No miedosa. Hago lo imposible para evitar un enfrentamiento, discutir con energúmenos, me parece falta de inteligencia y perdida de tiempo. Cuando me buscan las cosquillas procuro saber el porqué. Seguidamente, me río hasta de mi sombra. Dependiendo del mal,  lanzo tinta tóxica   o cuando salen, a mi encuentro,  les dejo que me acompañen cómodamente.
A ver… ¡que no me entero! ¿Qué es eso de cómodamente?
Elemental, querido, Wa…Para  que no tenga que estar detrás como esclavo o salvando obstáculos para alcanzarme. A lo Charlot, lejos de aligerar el paso, lo ralentizo de tal manera que, en vez del enemigo estar detrás, parece ser mi parejita. Cosa que pone muy nervioso al sinvergüenza de turno y muy preocupados a  cotillas y amigos fieles, de Castro-Urdiales. ¡Tenías que ver qué cara  se le pone al uno y a los otros! Solamente, cuando no hay más remedio denuncio los hechos.
¡Jajarajaja! Qué mala eres…es Juliana...
Dirás buena, Watson. Se salvan de un buen sopla mocos porque, mis cosas, me las ventilo, yo, ¡sin comprometer a “naide”! ¡Los cretinos sólo se atreven con mujeres solas o con criaturas! Y, no pienses, Wa,  que si me atacan, cuerpo a cuerpo, no sé  defenderme… y sino pregúntaselo a Iñaki Carrasco, y la compañía. Ahora, lo tengo un poco más difícil, me han arrancado los dientes, ya, no puedo darles un mordisco… Pero, mientras  pueda evitar el roce…
Sí, morena…Nada de cuerpo a cuerpo  ¡no sea que te infecten la triquinosis!
Pero bueno… ¿y qué pasó con Valentín?
¿Qué va a pasar? Nada. Quedamos en charlar largo y tendido. ¡Me prometió ponerme al corriente de unos hechos puntuales. Wa! Por su sinceridad y buen acogimiento entendí que su actuación, en el pasado, fue por pura amistad. No por fanatismo político. ¡Estoy segura que cumplirá su palabra!
¡Ufff, qué alivio!
 
Estoy en el Aula de Cultura Eladio Laredo
Ordenador, nº,5
 

María Evangelina Cobo Zaballa
Castro-Urdiales   (Cantabria)