viernes, 12 de octubre de 2012

¡VAMOS A ESPAÑOLIZAR!



Es/ el/ español/


La/ lengua/ de/ Cervantes/
¡Vamos/ a/ españolizar!/

En/ español/ pensó/
María/ de/ Zayas/
¡Vamos/ a/ españolizar!/

Quevedo/ amó/
La/ lengua/ española/
¡Vamos/ a / españolizar!/

Y/ en/ Nueva/ York/
Y/ en/ Singapur/
¡Vamos/ a / españolizar!/

En/ español/
Escribe/ Vargas/ Llosa/
¡Vamos/ a/ españolizar!/

En/ español/ también/
García/ Márquez/
¡Vamos/ a/ españolizar!/

Alfonsina/ amó/
La/ lengua/ española/
¡Vamos/ a/ españolizar!/
                               
Y/ en/ Berlín /
Y/ en/ Senegal/
¡Todos/ a/ españolizar!/


Nadie emigra si no es por pura necesidad. Nadie. Si, ya es difícil la vida en tu propio entorno amparado por  lazos de sangre y  coincidencias socioculturales… imaginaros lo que puede suponer estar completamente solo a merced de los acontecimientos. Así, o parecido reflexionaba, Juan, el maestro.
Juan era gallego. Vivía en el barrio de Agua Fría, Sao Paulo. Fue nuestro profesor particular de lengua portuguesa, en Brasil. Era moreno, delgaducho con pinta de Tornasol. Afable y entrañable era su modo de transmitir el conocimiento al que el llamaba mundano.
Cuando mostrábamos cansancio o aburrimiento practicando ejercicios lingüísticos, en un santiamén, cambiaba el chip y se ponía a cantar canciones de su tierra. Cuando reanudaba el hilo de la clase solía decir ¡Ay la lengua! ¡Hay que cuidar la lengua! Dos, mejor que una… y si tienes tres puedes ir a cualquier parte del mundo y no te vas a quedar, así, como estáis vosotros que os están llamando, “grao de bico”, y no sabéis que os están faltando… ¡Fijaros en  mí! Español, nacido en la Coruña y viviendo, en Sao Paulo.
Cuando llegué apenas tuve dificultad con el portugués porque el gallego está  mitad  camino entre el español y el portugués. Hoy, gracias a lengua doy clases  de portugués para españoles y terminaba el discurso escenificando y canturreando: hablo tres/ y con las tres/ vivo muy bien/ y/ por más hambre/ que he pasado/ todavía/ no me he comido/  ninguna/ aunque/ me/ sepan/ a miel/. Y sonriendo  con ese sutil hacer de los gallegos… nos enseñaba la lengua moviéndola y enroscándola con agilidad de malabarista… Sí,  le contestó mi hermano, pero… ¿por qué no nos dices qué quiere decir fulanito cuando nos llama, “grao de bico”?
“Grao de bico”, es  pequeñito, redondo… cuando cocido se vuelve amarillo y tiene un piquiño…piquito…y adivinando la adivinanza llegábamos a descubrir que, “grao de bico”, era el nombre del garbanzo y que si, llamaban a los españoles,”grao de bico”, era por dos razones, comíamos lo que los brasileños no tenían costumbre y porque largábamos por la boquita, un mucho.
En uno de aquellos encuentros de niños emigrantes, en clase de portugués, con el inolvidable Juan, saltó, Jordi: Me han llamado, “grao de bico”, y, yo, les he llamado… ¡butifarras! ¿Butifarras? Se alborotó el gallinero…y el maestro, sin palos, ni gritos o expulsiones nos puso, en nuestro sitio diciendo…
¡Vamos a españolizar! ¡Sois unas morcillas talangas! Butifarras…Morcillas…Y, el grupo de niños desbordados por la curiosidad de querer saber nos íbamos sentando…y preguntando  ¿Y… talangas, Juan? Sí  ¡Talangas! Repetía la clase, ¡talangas! ¡talangas! Talangas…Talangas… Se  lo tendré que preguntar a mi abuela…


* Billy
Celly Campello

María Evangelina Cobo Zaballa
Castro-Urdiales   (Cantabria)